La ciudad de Pachuca estaba llena de expectativas y emoción a medida que se acercaba el regreso del fútbol. Los aficionados, con una pasión que solo ellos saben expresar, se congregaron en las afueras del estadio, formando una caravana vibrante para dar la bienvenida al autobús de sus Tuzos. Las gradas, casi a su máxima capacidad, resonaban con cánticos y gritos de júbilo; el ambiente era casi festivo. Este encuentro no era un partido cualquiera, era el primer desafío de los Tuzos desde aquella amarga lección el 18 de diciembre, cuando cayeron ante el Real Madrid en la final de la Copa Intercontinental. Después de un largo parón desde su último juego en la Liga MX contra Bravos, nadie en Pachuca quería perderse este momento.
Desde el primer pitido, la energía era palpable. Los Tuzos demostraron un control casi absoluto del juego, mostrando una mejoría que entusiasma a la afición, a pesar de la baja notable de Nelson Deossa, quien se había trasladado a Monterrey. Los primeros minutos de John Kennedy, reciente incorporación del equipo y campeón de la Copa Libertadores, dejaron una impresión positiva; su habilidad y colaboración con Idrissi y Salomón Rondón insinuaban que podría ser la pieza clave que el equipo necesita para brillar en esta temporada.
El marcador, sin embargo, no se abrió de inmediato por las estrellas de los Tuzos. Fue sorprendentemente Alan Bautista quien, aprovechando un tiro de esquina corto, logró desviar el balón hacia el primer palo, haciendo que el defensa Tahiel Jiménez accidentalmente desvíe el tiro en su intento de despejar, convirtiendo ese lanzamiento en un autogol. Las gradas estallaron de euforia, y los cánticos se intensificaron, un reflejo del amor de Pachuca por su equipo.
Los visitantes, Santos Laguna, intentaron reaccionar, pero las cosas se complicaron cuando su nuevo refuerzo, Cristian Dájome, fue expulsado tras una revisión en el VAR por un choque con Bryan González. La presión era palpable, pero el partido se extendió por diez minutos adicionales, donde Pachuca aprovechó para consolidar su ventaja. Emilio Rodríguez, con un tiro que también resultó desviado por el central Anderson Santamaría, celebró el segundo gol, marcando un nuevo hito en la noche.
En el segundo tiempo, las sorpresas continuaron. Javier “Chofis” López, quien había enfrentado problemas de indisciplina que lo llevaron a estar al margen del equipo, tuvo su oportunidad. Al igual que José Juan Macías, que había estado fuera de juego por más de seis meses debido a una lesión. Macías, en un momento emocionante para él y para la afición, logró marcar desde el punto penal, terminando así una larga espera de dos años sin festejar un gol. Pero la historia no fue del todo feliz para él, ya que sufrió un nuevo tirón que le impidió continuar en el campo, dejando a los seguidores con un sabor agridulce.
Pachuca, sin embargo, mantuvo su fortaleza en los últimos minutos, resistiendo la presión del equipo de Torreón, y así se llevó sus primeros tres puntos del Clausura 2025, reavivando la esperanza de una temporada prometedora y un renacer en el campo que su afición tanto anhelaba. El amor por el fútbol y por los Tuzos es más que un simple pasatiempo; es un hilo que une a toda la ciudad, desde los pequeños en las gradas hasta los más experimentados en el campo, todos compartiendo ese anhelo colectivo por la victoria y la emoción del juego.


































